Buro Business School

EL REFLEJO DE
nuestras emociones

Ángeles Wolder Helling. (Gaia Ediciones, 285 páginas)

Las emociones son poder cuando nosotros, los seres humanos, somos conscientes de cómo abordarlas y sostenerlas en el tiempo desde una conducta empoderada y resolutiva. Este libro trata de eso, del cómo dar presencia a nuestras emisiones desde un lugar claro y atento y del cómo, desde el cine, se proyectan estas emociones para, con el tiempo, decantar nuevos y mejores aprendizajes.

“El reflejo de nuestras emociones” resulta una obra fundamental para profundizar en nuestro ecosistema emocional desde filmes reveladores y al servicio de nuevas preguntas. Entendiéndose el cine como una instancia de representación e identificación, entre el guión y la experiencia vivencial del lector, en este caso. Por lo mismo, este libro inicia su lectura con una dedicatoria comprometida con el autoconocimiento: “Dedicado a todas las almas que quieren seguir conociéndose a sí mismas para dejar un mundo mejor de lo que hemos encontrado”.

Películas como “Agua para chocolate”, “Thelma y Louise”, “Los miserables”, “El padrino”, “Sexto sentido”, “Cisne negro”, “Casablanca”, “Belleza americana” … son entre muchos, los filmes que supieron sostener las reflexiones, los análisis y marcos teóricos de esta obra. Texto que, a la vez, en forma continua supo navegar por temas tan disímiles como son el miedo, la injusticia, la soledad, la tristeza, la culpa, la negación, la traición, la sorpresa, entre otros tantos. “Sin ti, las emociones de hoy no serían más que la piel muerta de las de ayer” (Amélie).

Es relevante destacar que “El reflejo de nuestras emociones”, es un libro que está muy bien escrito por Ángeles Wolder Helleing y, de igual forma, es un texto que persigue en cada una de sus páginas, conocer la auténtica descodificación biológica de los sentimientos del lector, emociones muchas veces guardadas bajo un inconsciente de difícil acceso. Por lo mismo, adentrarnos en nuestra propia existencia individual, resulta un desafío no menor que esta obra cumple con rigor en la globalidad de su proceso de lectura.

Otro elemento necesario por destacar en este libro es su actuar eminentemente ontológico (desde el ser) que busca interpelar al lector con preguntas precisas: “¿Recuerdas algunas películas de distintos géneros que te hubieran conectado con parcelas de tu infancia, adolescencia o juventud? ¿Qué mensaje rescatas de cada una de ellas? ¿Qué imagen ha tenido más impacto de todas las películas que has visto? ¿Qué frase que oíste en alguna película tienes en tu mente y no la olvidas? Desde tu presente, ¿por qué crees que recuerdas lo que recuerdas? ¿Qué sentido le puedes dar hoy?”.

Es decir, este diálogo entre el autor y el lector, en diversos niveles busca continuamente indagar, articular y dar visibilidad y sentido a una existencia no siempre consciente y clara en sus rutinas de interacción con el entorno. Y consigo mismo, obviamente. Por lo mismo, nada más claro y asertivo que la reflexión que un día planteó Ingmar Bergman, guionista y director de teatro y cine sueco, quien dijo: “No hay otra forma de arte que vaya más allá del conocimiento ordinario como lo hace el cine, directo a nuestras emociones, profundamente al cuarto oscuro del alma”.

Reseña de: Fernando Véliz Montero (PhD y Magister en Comunicación).